domingo, 5 de octubre de 2014

Aunque la respuesta a los desafíos nacionales, regionales y globales que plantea Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) no puede consistir sólo en la actuación de los militares y de las fuerzas de seguridad yemeníes, con un apoyo estadounidense que es negativamente valorado por la población yemení y el escrutinio que llevan a cabo los servicios de inteligencia saudíes, son necesarios avances en buen gobierno, provisión de servicios públicos y desarrollo socioeconómico, que hoy por hoy no se vislumbran sin implicación exterior, para reducir el potencial de movilización con que AQPA cuenta en el seno de la sociedad yemení o evitar que se incremente.

Respecto al terrorismo yihadista, la situación de crisis de Yemen y la incertidumbre inherente a la conflictiva transferencia del poder en un país con un sistema político tan complejo, constituyen un problema muy serio, de inquietantes consecuencias a medio y largo plazo si la situación continúa siendo una ventaja para Al Qaeda en la Península Arábiga. Se debe tener en cuenta que constituye un problema para el propio país, donde ese fenómeno, carente de medios y de capacidades para hacerse con el poder, podría sin embargo convertirse en un factor fundamental de cualquier proceso de cambio político, bien porque entre las autoridades que eventualmente terminen por acceder al poder haya quienes estén dispuestos a entender como mutuamente beneficiosas con AQPA.

Todo parece indicar que la situación de crisis y conflicto de Yemen se ha convertido en una ventaja para AQPA. Esta se ha desenvuelto con mayor facilidad que antes de iniciarse las movilizaciones antigubernamentales de protesta, tratando de aprovechar la oportunidad de consolidar y expandir su situación en el país.


Es inquietante que la transferencia del poder (político específicamente) en el País ocurra de tal modo que las unidades especiales contraterroristas formadas con personas estadounidense y británica se disuelvan y por ende, queden bajo el mando de sectores del ejército y los servicios de seguridad en que hay mandos con una trayectoria previa de alineamiento con el yihadismo. Esto será crucial para el País porque quienes estén en el mando del País deberán luchar contra estas personas de estas unidades que influencias en gran parte los movimientos del país. También hay que tener en cuenta que las unidades contraterroristas, normalmente en la mayoría de los países influencian en las decisiones políticas de su país, porque gran parte del poder que puede llegar a tener un país es si militarmente es fuerte.

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