El precio de lo gratuito
“nada es gratis”

Quiero empezar con esta frase porque es lo que hemos escuchado desde pequeño gracias a las enseñanzas de nuestras madres. En este caso hablaremos entonces del precio de lo gratuito en el mundo del Internet.  El acceso a la mayoría de las páginas web no debemos pagar por su uso. Pero las compañías que desarrollan no lo hacen por ningún sentido de beneficencia,  con base en la estrategia, estas páginas se han convertido en un banco de información mundial que vale más de lo que pudiéramos dar por el uso de estas páginas.

La web parece estar desafiando todo el sentido económico que conocemos. Si el acceso a la mayoría de los sitios web es gratuito, entonces qué consiguen a cambio todas las empresas que gastan fortunas en sus sitios web. En este nuevo negocio de la información la moneda de cambio, no es tanto como el "dinero" físico como los datos y características del usuario potencial del entorno web. Así vemos como nuestra privacidad se diluye, se trafica con ella, en favor de los intereses económicos de las grandes empresas virtuales.

El acceso a la mayoría de los sitios web es gratuito, podemos conectarnos, bajar  información entre otros.  El  precio que pagamos es el de nuestras propias vidas, el producto somos nosotros, porque damos nuestra privacidad. Saber controlar nuestra información en la red es una forma de no dejarle tan fácil a una empresa saber sobre nosotros.


Libertad en la red

Nos muestra la historia de la red, como impactó en nuestra  vidas, se compara con la Revolución Industrial. Cómo la libertad se extiende por la Red, cómo cambió la noción de la propiedad, valor y experiencia.

Con su nacimiento, Internet nos propuso un mundo de la comunicación sin fronteras, donde la información es compartida entre los usuarios y su acceso es rápido, sencillo y gratuito. Es una poderosa herramienta que da acceso al conocimiento. Sí, verdaderamente revolucionó nuestras vidas, cultura, comunicación y sociedad, fue creada para  ser gratis y libre. Debemos pagar un precio por esta libertad y ese precio es  nuestra privacidad; sin ser demasiados  consciente  de cómo esto influye en nuestras vidas.


Hay que tener en cuenta los límites que podemos dar a través de estos medios, saber qué es lo que realmente podemos darle a la red de nuestra información y no preocuparnos por ello, porque si damos más de lo debido y no nos medimos, es cuando nos cuestionamos si realmente tenemos la libertad para publicar porque esto podrá traer consecuencias inimaginables.


Obsolescencia programada

La obsolescencia programada es la planificación o programación para que un producto deje de funcionar en determinada fecha,  el encargado de hacer esto, es el mismo fabricante durante la fase de diseño de dicho producto.

La Obsolescencia Programada ha sido una de las premisas de diseño durante muchos años de algunas empresas, engañando a los consumidores y dirigiéndoles hacia una sociedad del consumismo insostenible.  Es difícil para los consumidores parar esto, pues las grandes industrias siempre están imponiendo el poder. Pero una forma de parar con la obsolescencia, sería dejar de comprar productos, hacer una especie de huelga por el hecho de que las industrias hacen lo que quieren para nosotros y lo peor aún, es que dejamos que lo hagan.

El fin con el que se hace la obsolescencia es que las personas consuman más seguido, ya sea porque la tecnología ha pasado de moda, porque los estatus social lo exige, o en este principal caso, porque el producto deja de funcionar porque fue programado para morir.

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