Desaprobación social y condena política a
miembros de Al- Qaeda por su forma de acceder a los sistemas internacionales, y
pasar de largo las leyes que soportan los diferentes Estados buscando
simplemente comodidad y ubicación estratégica que les permita acceder a
objetivos militares específicos y así sacudir las relaciones internacionales de
éstos Países.
Para muchas comunidades internacionales, en
este caso la saudí, el hecho de que una organización terrorista como Al- Qaeda
quiera asentar una de sus células en su territorio, con el propósito de establecer
una operación terrorista en Qatar contra fuerzas estadounidenses; resulta ser
un hecho de inmediato repudio; no solo por la mera incursión de la
organización, sino por la forma descarada de llegar a poseer lo que no les
corresponde.
Está
claro que la decisión de Al- Qaeda de formar y reclutar personal en ese
territorio no es un asunto al azar, pues al debilitar las relaciones
internacionales entre estos dos países, podrán acceder con mayor facilidad a la
consecución de ciertos objetivos militares.
Siendo
Arabia Saudí un aliado de occidente, necesita proteger sus intereses
protegiendo a quien defiende los suyos, es por esto que frente a la captura de
13 miembros del Estado islámico han tomado las más duras represalias que
contempla su sistema judicial.
Desafortunadamente
para los miembros pertenecientes a los dos bandos de occidente, esta es una
situación que se seguirá presentado con mucha regularidad, y habrá más gente
involucrada de otros sectores y de otros conflictos como los de Siria e Irak.
La
condena judicial formal a los 41 detenidos por diferentes clases de delitos
dejó como resultado condenas entre los 12 y 30 años de prisión, y en casos más
extremos la sentencia a la pena de muerte.
Si
bien lo que se busca es preservar el orden social entre estos dos Países, es
absolutamente necesaria la participación activa por parte de las autoridades
militares para tener control territorial de la zona y evitar nuevos
levantamientos.
De
no controlarse esto el caos social que se les vendría a las autoridades sería
devastador, y en consecuencia perdería credibilidad frente al manejo de sus
propias crisis internas.
La condena a los supuestos asesinos
es la mejor muestra que el sistema es eficiente en materia de seguridad, pero
que no obstante aún falta mucho trabajo desde el interior para evitar este y
cualquier otro tipo de incidentes relacionados con los diferentes ataques
terroristas.
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20:27
Andrea Gil

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