martes, 14 de octubre de 2014

Desaprobación social y condena política a miembros de Al- Qaeda por su forma de acceder a los sistemas internacionales, y pasar de largo las leyes que soportan los diferentes Estados buscando simplemente comodidad y ubicación estratégica que les permita acceder a objetivos militares específicos y así sacudir las relaciones internacionales de éstos Países.



Para muchas comunidades internacionales, en este caso la saudí, el hecho de que una organización terrorista como Al- Qaeda quiera asentar una de sus células en su territorio, con el propósito de establecer una operación terrorista en Qatar contra fuerzas estadounidenses; resulta ser un hecho de inmediato repudio; no solo por la mera incursión de la organización, sino por la forma descarada de llegar a poseer lo que no les corresponde.

Está claro que la decisión de Al- Qaeda de formar y reclutar personal en ese territorio no es un asunto al azar, pues al debilitar las relaciones internacionales entre estos dos países, podrán acceder con mayor facilidad a la consecución de ciertos objetivos militares.

Siendo Arabia Saudí un aliado de occidente, necesita proteger sus intereses protegiendo a quien defiende los suyos, es por esto que frente a la captura de 13 miembros del Estado islámico han tomado las más duras represalias que contempla su sistema judicial.

Desafortunadamente para los miembros pertenecientes a los dos bandos de occidente, esta es una situación que se seguirá presentado con mucha regularidad, y habrá más gente involucrada de otros sectores y de otros conflictos como los de Siria e Irak.

La condena judicial formal a los 41 detenidos por diferentes clases de delitos dejó como resultado condenas entre los 12 y 30 años de prisión, y en casos más extremos la sentencia a la pena de muerte.

Si bien lo que se busca es preservar el orden social entre estos dos Países, es absolutamente necesaria la participación activa por parte de las autoridades militares para tener control territorial de la zona y evitar nuevos levantamientos.

De no controlarse esto el caos social que se les vendría a las autoridades sería devastador, y en consecuencia perdería credibilidad frente al manejo de sus propias crisis internas.


La condena a los supuestos asesinos es la mejor muestra que el sistema es eficiente en materia de seguridad, pero que no obstante aún falta mucho trabajo desde el interior para evitar este y cualquier otro tipo de incidentes relacionados con los diferentes ataques terroristas.

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