miércoles, 24 de septiembre de 2014

La negación de la cultura kurda, surge después de la Primera Guerra Mundial, justo en el sistema de transición, donde empiezas a surgir muchos estados nación y la población aumenta, donde surge también, la brecha de ricos y pobres. Es en este periodo en el que surge la partición de tierras y se da fin al colonialismo y los imperios. Es entonces cuando al estado kurdo el tratado de Sevrés le ofrece una pequeña zona pobre donde instalarse y ellos (kurdos), se ven borrados del mapa.

Para el mundo, ellos legalmente son vistos de dónde vengan, sirios, turcos, iraquíes o iraníes, pero nunca por como ellos quieren ser llamados, “kurdos”. Los niños en los colegios turcos se ven obligados a hablar turco y a aprenderse los símbolos patrios y líderes de Turquía,  es más, Turquía está trabajando en hacer que los niños acepten ser turcos y olviden todo sobre kurdistán, un proceso largo, pero que a largo plazo dará frutos. Sus padres temen corregirlos debido a las situaciones por las masacres que estos sufrieron años atrás, por el sólo hecho decir que eran kurdos. Sin embargo una manera de trabajar en la preservación de la lengua, es que en las casas, sus familiares sólo hablan kurdo y practican todos los rituales que los han acompañado generación tras generación.
Pero la negación ha tenido otro efecto, la lucha armada del PKK, se manifiesta en contra de las leyes turcas, luchando por afirmar su identidad y la reivindicación de los derechos culturales. Así, a pesar de todos los desmanes cometidos por los turcos, la identidad kurda sigue sobreviviendo. Turquía ha dejado en gran parte de esta población en el analfabetismo, como medida para eliminar la cultura, así que está lengua es transmitida oralmente. Pero también hacen que los valores se sigan manteniendo a través de la unión de este pueblo y los ritos que realizan para conmemorar su historia.

El exilio que sufrieron los kurdos por parte de Turquía, trajo consigo consecuencias positivas, al permitir que muchos kurdos de Turquía descubrieran su historia y viera por primera vez palabras escritas en su lengua, porque muchos de ellos se empezaron a compartir legados y narraciones que los une como una sola fuerza.  Además, por su parte el PKK ha ayudado para que los kurdos salgan del oscurantismo.  Sin importar lo que un globo terráqueo diga, o si los países no quieren ceder territorio, los kurdos siguen ahí, soñando enseñando al mundo que son fuertes y que a pesar de todo el sufrimiento y obstáculos por los que han pasado, su lengua sigue vive, su memoria fresa y su lucha persiste. 

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